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La Redacción

Yo si te creo

29 febrero, 2020

Recientemente en las Redes Sociales se viralizó la frase «Yo si te creo» solicitando a todas las mujeres que cambiasen su foto de perfil en Facebook por una imagen con tal frase. La propuesta surgio a partir de la idea de concientizar a la mayoria sobre la violencia a la que cientos de miles de mujeres estan sometidas dentro de sus propios hogares y a la vez atrapadas por no saber que hacer o como escapar de sus torturadores cuando estos son precisamente quienes deberian de protegerlas, muchas veces sus propios padres o sus maridos o parejas. 

Lo peor de una situación tan alarmante es que cuando se llegan a atrever a confiar en alguien no encuentran la ayuda que necesitan o simplemente no les creen el infierno por el que están pasando ya que muchas de estas víctimas «socialmente» no presentan signos evidentes del maltrato en el hogar.

Cuando alguien menciona el maltrato domestico, casi en forma automática esperamos ver a esas víctimas con los labios reventados, los ojos morados, moretones en los brazos, en si, señales físicas evidentes que nos confirmen el mencionado maltrato.

Y esto no es así, generalmente el maltratador sabe perfectamente como lastimar a esa mujer o a esa niña sin señales obvias de tal violencia.

No todos los victimarios son monstruos que socialmente dan claras muestras de ser majaderos, violentos o salvajes, muchos de ellos son encantadores, dan la imagen de ser galantes, educados, muy propios en su forma de presentarse ante la sociedad, incluso ante el entorno familiar.

Es por ello que cuando la mujer o niña pretende dar un grito de ayuda es ignorada, no se le cree porque se piensa que un hombre tan encantador y tan decente es incapaz de hacer daño siquiera a una mosca.

Sin embargo, tras las puertas cerradas del hogar, se puede estar desarrollando una dinámica totalmente opuesta, el daño que ese hombre puede estar causando puede no solo ser físico, sino mental y emocional.

Muchas niñas crecen creyendo que es normal que el Papa o el Padrastro las toque indebidamente porque no han tenido la orientación de una madre que esta temerosa de las reacciones violentas del hombre, y es así que hasta que llegan a la adolescencia y comienzan a escuchar a sus compañeritas de escuela se dan cuenta de que en su hogar se vive una situación totalmente atípica, cuando esas niñas buscan ayuda, por ignorancia lo hacen acudiendo a sus propias amigas y no a las maestras, psicólogas o trabajadoras sociales de la propia institución. 

Al no encontrar eco a sus necesidades, repiten el patron de sometimiento de sus madres y terminan buscando en su pareja en forma sub consciente el patron de violencia de sus padres, y así se forma un circulo vicioso que dana enormemente a nuestra sociedad, y no hablamos de clases ya que dicho patron se presenta en todos los niveles sociales.

La violencia se da desde el principio de las relaciones, lo hemos escrito antes, se ha publicado en esta Revista las señales de las que tenemos que huir, la personalidad del narcisista, la necesidad de salir de estos círculos que nos asfixian y en los cuales tenemos incluso la vida en juego.

Yo si te creo, si estas viviendo una situación de conflicto en que eres víctima del maltrato dilo abiertamente, busca ayuda, no te quedes ahi, acude a una persona adulta, si esa no te cree, no desistas, busca a otro adulto, acude a Instituciones tales como Hospitales, Escuelas, busca especialmente a Psicólogos o Trabajadores Sociales, acude al DIF o a las Agencias de Ministerio Publico y denuncia a quien te este haciendo daño, recuerda que un maltratador no siempre es un golpeador, quien te encierra en tu casa te maltrata, quien minimiza tus aptitudes, te maltrata, quien te obliga a vestir de tal o cual manera, te maltrata, quien te obliga a tener relaciones sexuales en contra de tu voluntad, aunque sea tu propio marido, te maltrata.

Y si tu eres adulta pero anos de maltrato han disminuido en ti la confianza que deberías tener en ti misma, si el sometimiento gradual del que te hizo víctima tu pareja te ha reducido a perder parte de tu personalidad y vives una situación de temor y desconfianza aun en ti misma, no te quedes estancada, sal también de ese circulo vicioso, dale voz a tus temores, sale voz a tu dolor, dale voz a esa mujer entera que hay en ti y que lucha por salir de ti misma, busca ayuda porque tu posición de mujer adulta esta escondida en tu posición de maltrato psicológico y mental del que has sido víctima, no importa que las primeras personas a las que acudas no te crean, sigue buscando ayuda, yo si te creo y tarde o temprano vas a encontrar a quien también te crea y pueda ayudarte.

Yo si te creo y tu debes creer a otras mujeres y niñas, debemos todas cuidarnos unas a otras, no toda la gente a la que acudas te va a rechazar, tu sigue buscando ayuda, no confrontes a tu maltratador sola, no lo irrites e incites a ser mas violento, hazlo cuando tengas el respaldo de la Ley, hazlo cuando tengas el apoyo psicológico y moral de instituciones apropiadas, si no confías en los Ministerios Públicos debido a que no han mostrado formalidad, confía en una Maestra o busca auxilio en una Psicóloga o Trabajadora Social, pero no calles, no te arriesgues, cuando se vive en el mundo de la violencia intrafamiliar, esta solo tiende a escalar, nunca se reduce, por el contrario, crece.

Yo si te creo, es cosa de que creas en ti misma y sal de ahí, busca a quien si te crea, no te arriesgues más, date más, date a creer, no desistas.

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